Foto: Mikel Ponce

HABANERO – EDITORIAL

25 aprendizajes picantes para el futuro de Habanero

Almudena Ortuño – 18/12/25

Como todo desafío que se afronta, esta revista nos ha hecho mejores. Hemos crecido y evolucionado. Hemos atravesado dificultades. También nos hemos reído un montón, junto a un equipo absolutamente ardiente. Llegamos para picar, y vaya si lo hemos conseguido. ¿Qué es lo que viene ahora?

Habanero nació en marzo de 2025 para sus lectores, un año antes para sus creadores. El embarazo fue tranquilo, no así la incubadora. Hubo momentos realmente trepidantes durante el lanzamiento del proyecto, que siempre hemos definido como una revista independiente, con un enfoque crítico, edición cuidada, financiación propia y equipo remunerado. Esto que podría parecer una obviedad no siempre lo es. Tal vez nos equivocamos en algunas decisiones empresariales, pero estamos satisfechos con la ética profesional, ya que el medio ha gozado de la libertad que deseábamos, lo cual -esto ahora lo sabemos- no tiene por qué ser directamente proporcional a la rentabilidad. De hecho, es probable que resulte en todo lo contrario. Nos sentimos orgullos de haber respetado su carácter, muy honesto, muy picante, y sobre todo, de haberlo hecho posible, darling.

¿Está sonando a despedida? Para nada. A decir verdad, 2025 concluye con la convicción de que Habanero seguirá ofreciendo contenido de alto voltaje en 2026. Porque en el mundo no hace falta más crispación, pero sí más verdad. Ahora bien, nuestro propósito para el año que viene es recuperar el espíritu con el que Ferran Salas y quien firma concebimos el proyecto, cuando el sector de la gastronomía nos inspiraba una inocente ilusión, y queríamos hablar de otras muchas pasiones: cine y teatro, literatura y música, sociedad y arte. Para divertirnos, vaya. Por ello, hemos decidido deshacernos de la presión comercial (tampoco seremos tontos si aparece una oportunidad) y escribir desde el amor al oficio. No habrá ninguna periodicidad definida, sino la que consideremos, y pactemos también con los colaboradores. Queremos ser más libres y desenfadados; más sentimentales y ligeros. Porque la felicidad va de eso, ¿no? La felicidad es una sillita al sol.

Para rememorar el viaje -temporal, espacial, vital- de estos nueves meses, vamos con un resumen de enseñanzas. Porque si algo esta claro es que, como todo reto que se enfrenta, esta revista nos ha regalado un sinfín de aprendizajes. Algunos los padecimos, otros nos hicieron mucha risa. Nada como buscar un pretexto numérico, el 25, para compartir las lecciones adquiridas y ofrecer algunos enlaces de lectura a los mejores textos del año. Son un plan estupendo para sentirse reconfortado en Navidad, y esperar a lo que está por venir.

Siempre hay algo que está por venir.

«Queremos ser más libres y desenfadados; más sentimentales y ligeros. La felicidad va de eso, ¿no?»

1. Nada es más evidente que la pasión.

Nada grande se ha logrado sin ella. Los proyectos más significativos nacen del sentimiento, aunque después se moldeen con la razón. Es el caso de Habanero, por supuesto, y se transmite mediante sus artículos y articulistas.

2. A todos nos gusta la crítica, hasta que nos toca.

Durante el primer número de la revista, recibimos multitud de felicitaciones. «Estáis haciendo lo que toca», nos decían. Durante las siguientes entregas, algunas menos. La diferencia es que había más damnificados. Creemos que la buena crítica no sólo es un contenido interesante, sino que ayuda a mejorar. Es por ello que todos los colaboradores han podido manifestarse con libertad, incluso cuando los editores no compartíamos su parecer. Secciones como Mi Opinión, No es la Buena; el apartado Lo Más Picante o el podcast Si Pica, Cura han venido a demostrarlo. En Habanero, el único límite ha sido la veracidad, tanto de las afirmaciones como de las fuentes.

3. El anonimato confiere libertad, pero desata tempestades.

Hablando de fuentes, hemos recurrido al anonimato para abordar temas delicados, como cuando hablamos de bajas en hostelería. No habría sido posible de otro modo, pero siempre recogiendo los testimonios bajo estricta ética periodística. También nos ha servido para crear una sección que ha levantado ampollas: El Chef Infiltrado. Respondemos por la credibilidad de quienes han firmado, dos mujeres y tres hombres, cuyo palmarés asciende a 3 estrellas Michelin y 5 soles Repsol. Aunque si alguien encabeza las preguntas sobre su identidad es, sin duda, ElTipoQue, recientemente dado por muerto. Ahora bien…

4. Los viejos rockeros nunca mueren.

Esto sencillamente es una advertencia, porque el cuerpo de ElTipoQue nunca se encontró. Mientras se dilucidan los hechos, siempre nos quedará su sección Recondit Places, que ha liderado índices de audiencia.

5. La gastronomía está sobreexplotada, hay hambre de más.

A pesar de la trayectoria de sus creadores y algunos colaboradores, Habanero nunca ha querido ser un medio exclusivamente gastronómico. Es una de las temáticas principales -quizá se nos ha ido un poco de las manos, vale-, pero también se procura apostar por disciplinas igual de nutritivas, porque en la vida hay mucho más, y alrededor de la mesa suceden otras tantas cosas. En el equipo titular están Las Entendidas, defendiendo la sección cinematográfica Un Hambre Que No Se Va; o las Mestizorras, al grito literario de Fuera Cabeza. Al abordar estos campos tampoco hemos sido complacientes, como es el caso del diseño de quinta gama.

 

6. El arte alimenta el espíritu (y las revistas).

Nada nuevo para quien lo sepa apreciar. Habanero no ha buscado la estética por la estética, pero sí ha cuidado hasta el más mínimo detalle, algo de lo que se ha encargado Marta Cervera como directora de arte. El autor de nuestra identidad visual es, nada menos, que Modesto Granados, y la fotografía ha venido dirigida por Mikel Ponce, quien se ha atrevido a experimentar en múltiples direcciones -incluso hicimos todo un número con IA-. Hemos contado con Pepa Prieto como viñetista, quien no sólo firmó ocho entregas basadas en frases célebres, sino también un número especial con catorce ilustraciones de verano.

7. Hay firmas increíbles esperando a ser descubiertas.

Veinte autores distintos han pasado por la revista, desde los colaboraciones fijas a las incursiones esporádicas. Es increíble atravesar la mirada de Andrea Savall, una mujer con infinidad de talentos. También haber conocido a Jordi Fenoll, chef por vocación y articulista por accidente. A ellos se suman nombres como el de Sarah Serrano, que publicó un interesante reportaje sobre las fake news. Más tarde, llegaría la muy certera Lara Compte, junto a quien analizamos la relación del fracaso escolar con la cocina, o Andrea Núñez-Torrón, que habló acerca del queso con hasta diez expertos. A todo esto, nos resulta absolutamente increíble que Juan Echanove haya escrito en estos márgenes para analizar la relación de la gastronomía con el arte.

8. Hay firmas que únicamente están haciendo ruido.

Había que decirlo; ya está dicho. Como la gastronomía está «de moda», hay multitud de gente escribiendo y orbitando en torno a ella. Que suelas comer no significa que te guste comer. Desde luego, no se trata de sentar cátedra de nada subiéndonos al atril, pero cuando todo es bueno, nada es bueno, e igualar por abajo nunca ha hecho crecer ningún sector. Es una idea válida para todos los ámbitos.

9. Los influencers dan para mucha literatura.

Hablando de gente que hace ruido, se ha convertido en un ejercicio literario bastante habitual opinar sobre los influencers. El primero en abrir la veda fue Ferran Salas, vestido como Batin Lover, quien aseguró que los influmierders habían llegado para estropearle el café. Tampoco se olvidó de ellos Luca Bernasconi, firma invitada que se encargó de describir el tedio que siente por determinados hábitos de la gastronomía moderna. El último en darles cera -porque otra cosa no, pero lo deja todo pulido- fue Encuinarte, quien reflexionaba sobre la #Publi y preguntaba al sector sobre su posición. En redes sociales, hemos contado con la visión de los propios creadores de contenido, como @vicocinillas, e incluso pasamos un día completo con @enjoybyana.

10. Trabajar en pareja te resta tiempo en pareja.

A veces está bien. Tiene sus momentos. Más bien, instantes. Todo lo bonito que es atravesar procesos creativos juntos pierde magia cuando se convierte en consolidar procesos empresariales juntos. Mejor beber vino juntos, salir a pasear juntos, teorizar sobre montar un medio de comunicación juntos. Y luego, seguir bebiendo…

 

Haz un recuento de rostros tapados en este artículo hasta ahora. Foto: Mikel Ponce

11. Todo el mundo está haciendo podcasts… porque gustan.

Cocinar con huevos fue nuestra primera entrega, con muy buena acogida, tanto en visualizaciones web como en redes sociales. Begoña Rodrigo, Carito Lourenço y Alejandra Herrador hablaban sin ningún cortapisas de su vida profesional, que siempre acaba llevando al ámbito personal. Le seguiría la entrega de Viéjovenes, reuniendo a cocineros que ponen en valor la tradición a pesar de su edad, y Talibanes del Vino, junto a grandes conocedores de la bebida, que no tienen miedo de parecer elitistas. Después de tres entregas, Si Pica, Cura se ha consolidado como un formato de tertulia que invita a la sinceridad y, por esto mismo, ha escocido a muchos.

12. A Instagram no le gustan los latigazos.

ElTipoQue se infiltró dentro de una asociación BDSM para contarnos que Pascua también es época de latigazos, y esto derivo en una muy sugerente sesión de fotos de Mikel Ponce. La portada de la revista quedó increíble, pero provocó que nos bloquearan la cuenta de Instagram por unas horas. Así es la vida, y así es Instagram: censor del sexo, amigo de los Abogados Cristianos. Esto nos lleva a establecer un paralelismo con nuestra presencia en esta red social, donde planteamos una campaña de lanzamiento bastante molona, pero no hemos logrado encontrar una fórmula óptima de transmitir los contenidos. Si alguna vez tienes una revista -piénsatelo bien-, no esperes que lo que funciona para tu audiencia lectora, también lo haga para tu audiencia instagramera.

13. Hay verdades que todos comparten, pero nadie pronuncia.

Todos callan, excepto Encuinarte. A él no le importa hablar del peor triestrellado de España, ni dar caña a los grandes chefs por sus  no shows en los restaurantes gastronómicos y sus injustificada pataletas con los periodistas. Pocos conocen la verdadera identidad de este articulista tan crítico, pero lo cierto es que fue uno de nuestros primeros fichajes. Sorprendentemente, el incómodo artículo de la gala Michelin no le pertenece. 

14. La frivolidad es absolutamente necesaria.

Para aligerarnos, para hacernos reír o, simplemente, para recordarnos que nosotros somos más de Chenoa en chándal que de la Preysler sirviendo Ferrero Rocher. Sandra Bódalo nos ha ayudado a colorear los días grises. Nos explicó cómo sobrevivir a las primeras citas, nos ha explicado porqué los bartenders tienen ese atractivo inexplicable y nos ha ayudado a discernir cuál es el momento en el que deja de ser aceptable abrir una bolsa de patatas como anfitriona. Para Habanero, Bódalo es el rabito del chile, ese que sostiene lo pesado. Su voz tiene una personalidad radiante, con más brilli-brilli que los trajes de Taylor Swift en el Eras Tour.

15. Conectar Valencia con Madrid y Barcelona, esa infraestructura.

A Valencia le interesa Valencia: los temas locales siguen siendo los más leídos. Aún así, cuando hay puntos de vista interesantes y voces autorizadas la cosa cambia. Natalia Martínez hizo explotar la burbuja madrileña, mientras que Rosa Molinero nos ha alertado de la peste en los bares de Barcelona o contado dónde cenan los taxistas y hosteleros de la ciudad condal. También hemos pedido kits de supervivencia a personalidades de toda la geografía española, como Dani García, Juanjo López (La Tasquita) o Juan Monteagudo (Ababol). Sin embargo, hemos detectado que muchas veces nos cuesta romper el patrón de proximidad -que se lo digan a Renfe-.

 

Algunos de los alimentos que jamás deberías pedir en la primera cita. Foto: Mikel Ponce

16. Dirigirse al nicho significa aceptar que te diriges a pocos.

Suena bien, alternativo, muy de película iraní que se distribuye en festivales independientes. Pero más allá de tópicos, cuando decides apostar por un concepto de autor, no solamente tienes que elegir a un público, sino que debes rechazar otro. Quisimos que Habanero fuese un medio especializado, dirigido a quienes saben tanto del sector que aceptan la crítica sobre él. Esto implicó renunciar a una parte muy comercial, y muy rentable.

17. La gente asegura que le gusta el vino porque no le gusta.

Aunque no somos tan talibanes como Luca, Nacho, Vicent o Teresa, nos declaramos amantes de la bebida, y nos sorprende que otra gente haga lo propio, con la ligereza de quien siempre pide lo mismo. Una copita de riberita por todos ellos, ¿no? Por suerte, en nuestro camino se interpuso la firma de Tanino Divino, quien no sólo emana criterio, sino creatividad para encontrar enfoques alrededor de una bebida tan encorsetada. A través del Manual del Glú-glú, hemos aprendido sobre maridajes locos, recomendado armonías con el queso, conocido nombres de vinos cuestionables o relacionado algunas de las principales etiquetas con las celebrities más adecuadas. Porque sí, decir que te gusta el vino es, sobre todo, atreverte a indagar, equivocarte y aprender.

18. Y pasa lo mismo con los cócteles.

Hay que superar lo del gintonic en copa de balón y los J&B Cola para ponerse como las maracas. El cóctel previo a la cena debería ser Patrimonio de la Humanidad. Para hablar de alquimia líquida hemos contado con los mejores: desde el gran Iván Talens (Only You), quien reinterpretó la esencia de Habanero en un cóctel, a Aída Marínez (Santo Remedio), Sargis Kocharyan (Maison Lupin), Gonzalo Mata (Manaw) o Denise Coppola (La Salita). Y los que faltan, porque la ciudad se agita a ritmo de shaker, y Habanero baila con cualquiera que se apunte a la sección de Cock-tail. Quisimos hacer de una afición muy particular-que a nivel personal, siempre hemos compartido en pareja- una sección para quien no se atreva a cruzar el umbral de esta disciplina. No hay vuelta atrás, ya verás.

19. Otro tipo de publicidad es posible.

¿Sabes cuando te salta ese terrible anuncio de Spotify? ¿O cuándo intentas ver las cuentas de Instagram de tus amigos, pero por lo que sea, te quieren vender unos calcetines? Entendemos que en un contexto hípersaturado hayas perdido cualquier interés en la publicidad, ¿quién no? Pero te lo prometemos: otro tipo de contenido es posible. Cuando generamos las tertulias de las 19.06 junto a Estrella Galicia, no pensamos sólo en satisfacer a la marca, sino en conectar con su público de una manera realmente interesante. Ni banners, ni notas de prensa. Ellos querían poner en valor los restaurantes de autor y nosotros montamos foros en torno a creatividad, sostenibilidad, gentrificación, afectos o desconexión digital, donde han participado primeras figuras de la ciudad. También hemos contado la historia del grupo Jugando con Fuego en un vídeoserial de 10 capítulos, o la historia de Mamma Pazzo con el formato literario de las Memorias de Taormina.

20. Hay que entrar hasta la cocina con el enfoque.

La base de cualquier buen artículo periodístico es el gancho. Claro que podríamos hablar de aperturas como un medio convencional, pero para qué, cuando tenemos la oportunidad de ponernos el traje e infiltrarnos como sumilleres. De verdad, lo hicimos literalmente, para anunciar que Sutil ha llegado a la ciudad.

 

Ya era hora de que apareciese algo de beber. Foto: Mikel Ponce

21. Ofreces calidad por ti, no por el resto

Uno de los números más cuidados fue el que dirigimos a los cheeselovers. «¿A quién no le va a gustar el queso?», pensamos. Pues honestamente, el recopilatorio de las mejores tartas de queso, con algunas fuentes de gran calidad, tampoco fue el más leído de la historia. Calidad y cantidad no suelen llevarse bien. Esto nos lleva a interiorizar un mantra que, en realidad, no es profesional, sino vital y recurrente: haces las cosas por ti, no por el resto. O dicho de otro modo, lo que das te lo das. Ofreces calidad porque te sientes bien ofreciéndola y, en el mundo al que nos dirigimos, hace falta más gente así, aunque nadie le dé las gracias. Bueno, nosotros sí.

22. Las personas son lo más importante.

Hablando de fracasos, vamos con los éxitos. La mejor edición de Habanero en cuanto a contenido editorial fue Un día con. Lo hicieron posible, claro, las personas que participaron en él. No solamente los protagonistas de los temas, que por supuesto, sino sobre todo los reporteros que aceptaron pasar toda una jornada junto a los personajes. Vicky Sevilla se mostró profesional y humana, dentro y fuera de Arrels; Ricardo Gómez tuvo una romántica cita con Rocío Tusset en la capital; hablamos con María Ritter, directora de la guía Repsol; y con Edu Espejo, del restaurante Flama. Por su parte, ElTipoQue se entrevistó a si mismo, aunque en su lisergia se desdobló en Tiffany Boofies. Lo de Berta Peiró, fallera mayor de Valencia, una locura: aún hoy siguen llegando likes en Instagram. Nos podríamos haber quedado ahí, pero también pasamos el día con el viticultor Javi Revert, el diseñador de moda Juan Vidal, la influencer Ana Enjoy, la actriz Maria Romanillos, el escritor Mr. Perfumme y jugamos a la abstracción visual con Mikel Ponce. El resultado fue una miscelánea de perspectivas con las que despedimos el curso pasado, antes de las vacaciones de verano. Nos fuimos la mar de tranquilos, claro.

23. Tus personas son lo más importante.

Al elegir que Habanero sea más ligero, sobre todo, nos estamos eligiendo a nosotros. El amor como refugio ante el mundo que se avecina; el amor como respuesta a los intereses; el amor como único futuro, presente y pasado. El amor de todo tipo, claro, pero siempre dirigido a las personas que te rodean.

24. Aunque en realidad, nada es tan importante.

25. Hay que saber despedirse con estilo.

 

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