Cojamos palomitas que esta temporada va a dar mucho que hablar. Foto: Patrick Ho

Todo por celebrar: una lectura (en presente) de la temporada de premios

Las Entendidas – 12/02/26

Ni primavera ni otoño: la mejor temporada es esta. Entramos en uno de los mejores momentos del año para quienes aman el cine.

Nunca hemos visto Schitt´s Creek, pero desde hace tiempo esta es una de nuestras quotes favoritas para definir esta época del año. No hay nada que nos guste más que escuchar quinielas, hacerlas, no acertar ninguna… y sobre todo, ver los premios, disfrutar con sus crónicas y, con suerte, asistir a alguno. En los meses más fríos, seguir bien de cerca la temporada nos sirve de abrigo. 

Mientras escribimos este artículo, ya conocemos las nominaciones a los Bafta y tenemos aún medio cuerpo en Pontevedra, donde hace unas semanas se celebraron los Premios Feroz. Es más que seguro que cuando lo terminemos haya saltado alguna nueva que cambie el rumbo de estas premoniciones o algún sindicato de profesionales de la industria en Estados Unidos -es increíble, hay muchísimos- acabe de entregar sus premios. La cosa puede cambiar de un momento a otro, como ocurrió la temporada anterior en el último minuto con el escándalo de los tuits de Karla Sofía Gascón. Mirad, acaban de salir las nominaciones a los César, ¿véis?

Por lo pronto, si echamos un vistazo a las ceremonias que se han celebrado hasta el momento, parece que el destino ya está escrito y las candidatas a hacerse con su trozo del pastel se reducen. De los recientes Feroz, la prensa cinematográfica coronamos a Los domingos como Mejor Película Dramática y a La cena como Mejor Comedia. Vamos, se nos quedó una hermana pequeña de los Goya preciosa -y algo lejos del espíritu feroz que deberían marcar estos premios-, porque en la próxima ceremonia ambas compiten por el cariño de los académicos en la misma candidatura, la de Mejor Película.

 

Hamnet se hizo con mejor drama en los Golden Globes. Fotograma: Hamnet 

Y, si miramos a los Forqué, los productores también pensaron que la película de Alauda Ruiz de Azúa era la mejor del año, signifique eso lo que signifique. Para los próximos Goya, esperamos algo más de misterio; desde luego, la alargada sombra de Sirāt amenaza con romper algunas apuestas y algunas categorías -especialmente las técnicas- ya las tiene más que aseguradas. 

Al otro lado del charco, por su parte, la cosa oscila entre Una batalla tras otra y Los pecadores. Eso sí, como en los Feroz, los Globos de Oro también distinguen en sus categorías entre drama y comedia (musical), lo cual deja al menos un par de opciones en el aire para los próximos Oscar y el resto de ceremonias que queden por celebrarse. En esta pasada edición, por ejemplo, Hamnet hizo caer algunas apuestas al hacerse con mejor drama -imponiéndose a Los pecadores-, mientras que Una batalla tras otra consiguió la estatuilla a Mejor Comedia (musical). Como vemos, y perdón por el símil futbolero, hay partido y, por no detenernos mucho más en entrar a valorar resultados, compartimos una serie de hitos que, al margen de lo que ocurra a lo largo de las próximas semanas, sí están marcando la presente temporada.

 

El revenge del cine de terror

Una de las singularidades es, sin duda, que el terror salga de la marginalidad a la que acostumbra a transitar en este tipo de reconocimientos -no así en su éxito en taquilla cada vez que una de las suyas llega a cines- y lo haga, además, haciendo saltar los números: Los pecadores, la vampírica propuesta de Ryan Coogler, se ha convertido en la película más nominada de la historia con hasta 16 nominaciones en los próximos Oscar. Un récord que antes ostentaban Eva al desnudo, Titanic y La La Land con 14 nominaciones. 

Además, no lo hace sola: coincide en la categoría grande (Mejor Película) con Frankenstein, la revisión del monstruo por parte de Guillermo del Toro. Otro récord en sí mismo porque es la primera vez que dos cintas de terror son nominadas en la misma ceremonia a Mejor Película. La terna de este año glorioso para el género la completa la celebrada Weapons, de Zach Cregger, cuyo mayor regalo ha sido el de darnos a conocer a tía Gladys. Un personaje con el que ha conseguido epatar a un cuerpo de votantes con una nominación a actriz de reparto que reconoce el trabajo de Amy Madigan. Iconic.

La tía Gladys. Fotograma: Weapons 

La consagración de PTA

Hablando de iconos, ¿a quién se le ocurrió el increíble nombre de Perfidia Beverly Hills? Uno de esos papeles que marcan una carrera, en este caso la de Teyana Taylor como guerrillera en Una batalla tras otra durante 40 minutos de metraje. No necesitó nada más. Y una película que marca una trayectoria también para uno de los grandes nombres de Hollywood, Paul Thomas Anderson, quien puede verse al fin con una estatuilla en la mano después de toda una filmografía (Magnolia, Pozos de ambición, El hilo invisible, por nombrar algunas) llena de éxitos y nominaciones, pero sin premios. Al menos, el Globo de Oro a Mejor Película Comedia (Musical) y Mejor Dirección ya lo tiene.

Brasil tiene mucho trabajo este año

No subestimemos el poder de los brasileños para aupar o echar por tierra una carrera. Unidos, y en redes, son capaces de una cosa o su contraria, y así lo demostraron cuando contribuyeron -presuntamente- a ese tirón de hemeroteca digital, que acabó con las opciones de Oscar para Karla Sofía Gascón. ¿Encontrarán algo que destrone a Timothée Chalamet para coronar en su lugar a Wagner Moura? ¿Preferirán ocuparse de Oliver Laxe, después de esas malinterpretadas declaraciones a su paso por La Revuelta? Les llevaría algunas horas, ahí tienen mucho reel que repasar. 

Fuera bromas, pueden sentirse muy orgullosos de que por segundo año consecutivo la cinematografía brasileña tenga impacto fuera de sus fronteras. Si el año pasado lo consiguieron con Aún estoy aquí, este año es la película de Kleber Mendonça Filho, El agente secreto, la que toma el relevo con su presencia en esta temporada de premios. La otra con más opciones, pensamos, es Valor Sentimental, gran triunfadora de los Premios de Cine Europeo. La cinta de Joachim Trier suma nominaciones en casi todas las categorías importantes -Mejor Dirección incluida- y, con todo su reparto nominado, podemos asegurar que el otro gran desembarco en Hollywood, con permiso del brasileño, es el del cine noruego. 

Timothée Chalamet a full con Marty Supreme. Fot: Nahmias

Hablemos de Timmy 

Sólo Marlon Brando había acumulado tres candidaturas al Oscar con 30 años, mientras que Tióothée Chalamet ya va por cuatro: Call Me By Your Name y Un completo desconocido más dos esta temporada, como protagonista y como productor, de Marty Supreme. No es ningún secreto que el joven actor ambicione con fuerza la codiciada estatuilla, y por eso se esfuerza como puede en estrechar su camino hacia ella entregándose a cualquier maniobra publicitaria que se preste. Desde apostarlo todo al naranja, un method dressing con el que hace un guiño a su personaje, jugador de ping-pong en la cinta que dirige Josh Safdie, hasta participar en una falsa reunión de marketing por Zoom, donde el actor disparaba todo tipo de ocurrencias e ideas extravagantes. 

Y es que cada cual ofrece su mejor versión en tiempos de campaña. Oliver Laxe se ha paseado de la mano de Pedro Almodóvar por todos los Q&A y hasta Chloé Zhao ha decidido presentarse al mundo como una persona mucho más alocada y divertida de lo que venía mostrándose hasta ahora, capaz de ponerse a bailar en mitad de un aeropuerto. ¿Será así o solo está en campaña?

And the Oscar goes to…Rose Byrne 

Oh wait, que está Jessie Buckley. No es ninguna sorpresa señalar que la categoría de Mejor Actriz siempre es la más disputada en este tipo de ceremonias y razones no nos faltarían para defender que cualquiera de las cinco candidatas se lo merecen. Bueno, no, para Kate Hudson ahora mismo no se nos ocurre ninguna. Si el Globo de Oro a Mejor Actriz de Comedia fue para Rose Byrne por Si pudiera, te daría una patada, de Mary Bronstein, el de Mejor Actriz Dramática acabó en Jessie Buckley por Hamnet, ambas nominadas a Mejor Actriz en los Oscar. ¿A quién preferirá la Academia? 

Desde que ganara el año pasado en la Berlinale a Mejor Actriz, los premios a Byrne son interpretados como un justo reconocimiento a la larga trayectoria de una actriz muy querida en la industria, pero nunca antes nominada. El de Buckley, que ya va por su segunda nominación (la anterior la consiguió como actriz de reparto en La hija oscura), se entendería como el premio a toda una película, por lo difícil que lo tiene Hamnet en el resto de categorías. La adaptación shakesperiana tiene a su favor el contar con Spielberg como productor de la cinta; en contra, que la nueva película de la oscarizada Chloé Zhao se pasó de frenada e incluyó desde sus primeros materiales promocionales una cita donde se la definía como «la mejor película». Un poquito de humildad. 

Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas. Foto: European film awards  

El fenómeno Sirāt 

Sirāt es la película-puente que necesitábamos para trasladarnos de vuelta al panorama nacional, porque si hay una presencia que se repite tanto en los premios de nuestro cine español con los que se resuelven en territorio internacional, es la de OIiver Laxe. La película lleva apareciendo como nominada en casi todas las ceremonias que se llevan celebrando esta temporada, publicistas mediante (¡30, nada menos!) y con el impulso de haber sido seleccionada en Cannes (una condición, la de haberse estrenado al calor de grandes festivales, que comparten la mayoría de sus compañeras de carrera). 

Nos gustaría ver a un público patrio tan unido como el brasileño con el éxito internacional que ha conseguido el cineasta de origen gallego, pero entendemos que a un país como el nuestro es pedirle demasiado. Si bien, al menos, estaremos más de acuerdo en eso de celebrar enormemente el hito que supone que Laia Casanovas, Amanda Villavieja y Yasmina Praderas estén nominadas a Mejor Sonido, siendo el primer equipo íntegramente femenino nominado en esta categoría en los 98 años de historia de los Oscar. Lo bonito que sería verlas subir a ese escenario a recoger la preciada estatuilla.

¿Qué va a pasar en los Goya?

Los favoritos a premio esta temporada se han ordenado de otra manera y, tanto en los Goya como en los Oscar encontramos ejemplos que así lo confirman, como La hermanastra fea, con apenas una nominación al Oscar (pero ahí está y merecida), o la singular entrada de intérpretes nominados que no suelen aparecer por estas listas: José Ramón Soroiz, Maria de Medeiros, Elena Irureta… Si bien largas trayectorias les avalan, se estrenan por primera vez como nominados. Aunque pensemos que los sobres con los ganadores ya están escritos aún hay espacio para la sorpresa, y cae esa impopular tendencia, por perezosa y tramposa, del voto en bloque. Quienes votan, ven las películas. Parece obvio, pero hasta ahora no tanto. 

Las espectadoras y espectadores que fueron al cine el pasado año eligieron mucho cine español y hablaron largo y tendido sobre él. No debe ser casualidad que sus películas más nominadas, Los domingos y Sirāt, sean las que precisamente han dominado la conversación fuera de las salas de cine y hayan sostenido el entusiasmo durante meses. Nuestra fama como terribles videntes en cuanto a premios nos precede, pero más allá de intentar vislumbrar cuáles serán las ganadoras el próximo 28 de febrero en Barcelona, nos emociona pensar que estamos en un momento en el que las películas que acaban formando parte de la temporada de premios coinciden en su éxito comercial sin dejar de configurarse bajo un imponente sello autoral. Lo hemos visto en las dirigidas por Oliver Laxe y Alauda Ruiz de Azúa, como también con Maspalomas (como dijo su actor protagonista, «es una garantía trabajar con Moriarti»), Romería, Sorda o Una quinta portuguesa. 

Terminamos con una reflexión prestada de Estíbaliz Urresola que compartió al ganar el Forqué hace dos años, donde hacía mención a la utilización del lenguaje que elegimos para informar en artículos y crónicas durante la temporada de premios. Un lenguaje «que está estrechamente relacionado con un lenguaje bélico y de guerra, y que tiene que ver con hablar de la batalla, la lucha, estar en la trinchera, pelear, triunfar, arrasar, vencer». Desde entonces, reaparece por estas fechas y nos obligamos a repetírnoslo como mantra.

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